Una profunda conexión entre la historia, la espiritualidad y el medioambiente marcó la jornada vivida este sábado en Playa El Colorado, donde estudiantes de la Universidad Arturo Prat (UNAP) protagonizaron una significativa actividad de limpieza y reflexión ecológica, en el marco de los 146 años del Combate Naval de Iquique.
La iniciativa, impulsada por la Facultad de Ciencias Humanas con la participación activa de la carrera de Educación Parvularia Intercultural, convocó a decenas de jóvenes, docentes y autoridades en un esfuerzo por vincular la memoria histórica con la protección del entorno natural.
La jornada comenzó con una emotiva pawa andina, ceremonia ancestral de agradecimiento a la Pachamama, que selló el compromiso espiritual y simbólico del grupo con la naturaleza y el territorio. Este rito de apertura dio paso a más de cuatro horas de intenso trabajo, en las que los estudiantes, equipados con guantes, sacos y herramientas, retiraron una gran cantidad de residuos acumulados en la playa.
Más que una actividad operativa, el encuentro se transformó en una experiencia educativa y transformadora. “Esta jornada demuestra que la juventud no solo recuerda la historia, sino que también actúa en coherencia con los desafíos actuales, como el cuidado del medioambiente”, expresó el dirigente social Raúl Ipanaqué al cierre del evento.
El operativo contó con el respaldo de la Secretaría Regional Ministerial de Medioambiente de Tarapacá, que valoró el compromiso formativo de los estudiantes y la pertinencia de este tipo de acciones para fortalecer la conciencia ciudadana frente a la crisis climática y el deterioro ambiental.
Fernanda Valdebenito Tapia, directora y coordinadora del Club EcoMariposas en Acción de la Fundación Mariposas de Miraflores, se mostró impactada por la cantidad de desechos encontrados en la playa. “Fue una jornada hermosa pero llena de hallazgos tristes. Encontramos basura que lleva años ahí, lo que nos habla del daño constante que hacemos. Necesitamos despertar como sociedad”, enfatizó. “La tierra nos habla, y si no la escuchamos hoy, llorará mañana. Cuidar el medioambiente no es una opción, es un acto de amor y responsabilidad con las futuras generaciones”.
Esta jornada, enraizada en la cultura andina y en la memoria histórica, dejó claro que el vínculo con el territorio va más allá del conocimiento académico: se trata de un compromiso vivencial con el presente y el porvenir.