Fundación Mariposas de Miraflores: Conocer la realidad de las comunidades para construir oportunidades y avanzar hacia el Vivir Bien

Desde abril de 2026, la Fundación Mariposas de Miraflores viene desarrollando labores de acercamiento, acompañamiento e investigación territorial en la Región de Tarapacá, particularmente en sectores vulnerables de Alto Hospicio. Su trabajo pone de relieve la importancia de los catastros comunitarios y los estudios independientes como instrumentos complementarios a los desarrollados por el Estado, capaces de contribuir al conocimiento de las necesidades sociales, fortalecer la organización de los residentes y facilitar la construcción de propuestas que permitan mejorar sus condiciones de vida, bajo una perspectiva de colaboración institucional y búsqueda del Vivir Bien.

La realidad de los campamentos y asentamientos humanos conocidos como tomas constituye uno de los desafíos sociales, habitacionales y territoriales que enfrenta Chile, especialmente en regiones donde el crecimiento urbano, las dificultades de acceso a la vivienda y las desigualdades socioeconómicas han configurado comunidades que requieren atención integral. Detrás de cada asentamiento existen familias con historias, capacidades, necesidades y expectativas que no siempre pueden comprenderse mediante cifras generales, haciendo indispensable contar con instrumentos de investigación que permitan conocer sus condiciones de vida y proyectar alternativas de desarrollo.

En este escenario, los catastros comunitarios adquieren una importancia que trasciende el registro de viviendas o habitantes. Se trata de herramientas que permiten identificar condiciones habitacionales, composición familiar, acceso a servicios básicos, situaciones de vulnerabilidad, riesgos ambientales, necesidades educativas, oportunidades laborales y capacidades organizativas. Su adecuada elaboración proporciona antecedentes para comprender las particularidades de cada territorio y contribuye a que las comunidades dispongan de información sistematizada para dialogar con las autoridades y participar en las decisiones que afectan su futuro.

La Fundación Mariposas de Miraflores ha venido impulsando desde abril de 2026 un trabajo territorial orientado al acercamiento con organizaciones comunitarias y residentes de sectores vulnerables de Tarapacá, particularmente en la comuna de Alto Hospicio. Estas actividades consideran la identificación de necesidades, el acompañamiento de las organizaciones y la recopilación de antecedentes que permitan comprender las condiciones sociales y territoriales de las familias, promoviendo una relación de colaboración con las instituciones públicas y otros actores vinculados al desarrollo regional.

Uno de los aspectos relevantes de esta experiencia es el reconocimiento de que el conocimiento comunitario constituye un aporte legítimo para la comprensión de los problemas sociales. Las familias conocen directamente las dificultades que enfrentan, las características de su entorno y las necesidades que consideran prioritarias. Cuando estos antecedentes son recogidos mediante procedimientos responsables y complementados con conocimientos profesionales, pueden transformarse en información útil para orientar iniciativas, identificar riesgos y formular propuestas de mejoramiento territorial.

En Chile, el Ministerio de Vivienda y Urbanismo, a través de sus organismos competentes, desarrolla catastros oficiales destinados a identificar y caracterizar campamentos, establecer sus condiciones y generar antecedentes para la planificación de políticas habitacionales. Estos instrumentos responden a criterios técnicos y administrativos que permiten al Estado ejercer sus atribuciones, evaluar necesidades y orientar programas de intervención. Su importancia es indiscutible, especialmente porque proporcionan información institucional para la toma de decisiones y la distribución de recursos públicos conforme a las disposiciones vigentes.

Sin embargo, la existencia de catastros oficiales no excluye la posibilidad de desarrollar investigaciones independientes. Organizaciones sociales, fundaciones, universidades y centros de estudios pueden realizar diagnósticos complementarios que profundicen en determinadas realidades territoriales, incorporen variables adicionales o permitan actualizar información sobre situaciones particulares. Un ejemplo reconocido en Chile es el trabajo desarrollado por TECHO-Chile, cuyos catastros nacionales de campamentos han contribuido al conocimiento público del fenómeno habitacional y han sido considerados en análisis comparativos con los registros ministeriales.

Esta experiencia permite comprender que las diferencias entre estudios no representan necesariamente contradicciones. Los resultados pueden variar según los objetivos, las fechas de levantamiento, las metodologías, los criterios de identificación y la cobertura territorial. Lo importante es que cada investigación explique sus procedimientos, reconozca sus limitaciones y permita que sus antecedentes sean examinados técnicamente. Desde esta perspectiva, los estudios estatales y privados pueden coexistir y complementarse, fortaleciendo la disponibilidad de información para la planificación pública y el desarrollo comunitario.

Precisamente, uno de los principios que orientan el trabajo de la Fundación Mariposas de Miraflores es reconocer las competencias de las instituciones del Estado y contribuir desde el ámbito de acción de la sociedad civil. Las investigaciones independientes no buscan reemplazar los registros oficiales ni atribuirse facultades administrativas que corresponden a los organismos públicos. Su aporte consiste en generar conocimiento adicional, acompañar a las comunidades y facilitar que sus necesidades sean expresadas mediante antecedentes organizados, verificables y técnicamente fundamentados.

En los sectores La Mula y La Pampa, las gestiones comunitarias y el acercamiento con autoridades regionales han permitido avanzar en una línea de trabajo que reconoce la importancia del diálogo institucional. La búsqueda de antecedentes oficiales, las solicitudes de información y el contacto con representantes comunitarios forman parte de un proceso orientado a comprender las condiciones del territorio y establecer posibilidades de cooperación. Estas actuaciones también reflejan la necesidad de articular el conocimiento generado desde las comunidades con la información que administran los organismos responsables de las políticas habitacionales y sociales.

La contribución de los estudios independientes adquiere especial relevancia cuando permite profundizar en situaciones que requieren una observación más cercana. Un catastro comunitario puede identificar, por ejemplo, las dificultades de abastecimiento de agua, las condiciones de accesibilidad, los riesgos para personas mayores o con discapacidad, las necesidades educativas de niños y adolescentes, las posibilidades de empleo y las capacidades productivas existentes entre los residentes. Estos antecedentes ayudan a establecer prioridades y permiten comprender que las familias de un mismo asentamiento no necesariamente enfrentan problemas idénticos.

Otro beneficio significativo consiste en fortalecer la capacidad de gestión de las organizaciones territoriales. Disponer de información sistematizada permite a sus dirigentes presentar solicitudes fundamentadas, identificar necesidades colectivas y participar con mayores antecedentes en reuniones con autoridades, servicios públicos y entidades colaboradoras. De esta manera, el catastro puede convertirse en una herramienta de participación ciudadana que favorezca el diálogo y contribuya a que las propuestas comunitarias sean evaluadas considerando información concreta sobre sus necesidades.

La utilidad de estas investigaciones también se proyecta hacia la formulación de iniciativas sociales y territoriales. Los diagnósticos pueden proporcionar antecedentes para preparar proyectos de mejoramiento comunitario, capacitación, prevención de riesgos, desarrollo productivo, protección ambiental y fortalecimiento organizacional. No obstante, es necesario comprender que la realización de un catastro no garantiza automáticamente el acceso a subsidios, la regularización de terrenos o la aprobación de financiamiento. Su verdadero valor consiste en aportar información que permita formular propuestas pertinentes y someterlas a los procedimientos de evaluación correspondientes.

La experiencia de la Fundación Mariposas de Miraflores también incorpora una preocupación por los factores ambientales y las condiciones de vulnerabilidad territorial. En esta línea se encuentra el trabajo de investigación relacionado con la emergencia climática registrada en Tarapacá durante agosto de 2026, desarrollado con participación profesional especializada. Este tipo de iniciativas amplía la comprensión de los problemas comunitarios, al reconocer que las condiciones habitacionales no pueden analizarse de manera aislada de los riesgos naturales, la infraestructura disponible, la seguridad del entorno y las capacidades de respuesta frente a situaciones de emergencia.

La participación de profesionales constituye otro componente importante para otorgar consistencia a los estudios independientes. Especialistas en sociología, trabajo social, arquitectura, ingeniería, geografía, salud pública, estadística y gestión territorial pueden contribuir desde sus respectivas disciplinas a construir diagnósticos integrales. Su intervención permite complementar los testimonios de los residentes con herramientas metodológicas, análisis técnicos y propuestas que consideren las características particulares de cada asentamiento. La calidad de estas investigaciones depende, por tanto, de la responsabilidad profesional, la transparencia de sus procedimientos y el respeto hacia las personas participantes.

En este proceso, la protección de la información personal representa una obligación fundamental. Los antecedentes familiares, económicos, sanitarios y sociales deben recopilarse con finalidades claras, resguardando la privacidad de sus titulares y evitando cualquier utilización que pueda perjudicarlos. Asimismo, las organizaciones responsables deben procurar que los resultados sean comunicados de manera comprensible a las comunidades, distinguiendo entre los diagnósticos realizados, las propuestas formuladas y aquellas decisiones que dependen exclusivamente de las autoridades competentes.

Más allá de su dimensión técnica, el trabajo territorial que desarrolla la Fundación Mariposas de Miraflores encuentra un sentido social en la búsqueda del Vivir Bien, una concepción que invita a comprender el desarrollo humano desde la dignidad, la convivencia, la solidaridad, la participación y el equilibrio con el entorno. Vinculado a principios presentes en las culturas andinas, como el Suma Qamaña, este enfoque reconoce que una mejor calidad de vida no depende exclusivamente de las condiciones materiales, sino también de las relaciones comunitarias, las oportunidades de desarrollo y la posibilidad de participar activamente en la construcción de un futuro compartido.

Desde esta perspectiva, las familias que habitan campamentos o asentamientos vulnerables no deben ser consideradas únicamente como destinatarias de asistencia. Son personas que poseen conocimientos, experiencias, capacidades laborales, iniciativas productivas y formas de organización que pueden contribuir significativamente al desarrollo de sus comunidades. Reconocer estas fortalezas permite superar una visión centrada exclusivamente en las carencias y avanzar hacia propuestas que integren el potencial humano existente en cada territorio.

Por ello, un catastro comunitario orientado al Vivir Bien debería identificar tanto las necesidades como las capacidades de sus habitantes. Conocer cuántas familias requieren mejores condiciones sanitarias resulta tan importante como identificar las habilidades de quienes podrían participar en programas de capacitación, emprendimiento, prevención de riesgos o mejoramiento del entorno. Esta mirada permite proyectar iniciativas que no dependan únicamente de intervenciones externas, sino que también fortalezcan la participación y la corresponsabilidad comunitaria.

El desafío consiste en transformar el conocimiento territorial en oportunidades de colaboración. Para ello, resulta fundamental establecer relaciones de confianza entre las organizaciones sociales, las comunidades y las instituciones públicas, reconociendo que cada actor posee responsabilidades y capacidades diferentes. Los residentes aportan su experiencia cotidiana y conocimiento del territorio; los profesionales contribuyen con herramientas de investigación y análisis; mientras que las autoridades disponen de competencias institucionales para evaluar antecedentes, coordinar programas y adoptar decisiones dentro del marco de sus atribuciones.

Esta complementariedad representa una oportunidad para mejorar la calidad de las intervenciones sociales y evitar que los esfuerzos de investigación permanezcan desconectados de las necesidades reales de la población. La colaboración no exige que todos los actores utilicen los mismos instrumentos ni que sus estudios produzcan resultados idénticos. Requiere, fundamentalmente, respeto mutuo, transparencia, disposición al diálogo y reconocimiento de que el propósito compartido debe ser el bienestar de las personas.

En Tarapacá, donde las particularidades geográficas, sociales y habitacionales demandan respuestas contextualizadas, la articulación entre conocimiento comunitario, investigación especializada e información pública puede contribuir a fortalecer los procesos de planificación territorial. La experiencia iniciada por la Fundación Mariposas de Miraflores en abril de 2026 representa, en este sentido, una iniciativa que puede proyectarse hacia la construcción de diagnósticos integrales y mecanismos de cooperación que permitan acompañar a las comunidades en la identificación de sus necesidades y oportunidades de desarrollo.

Su consolidación dependerá de la continuidad del trabajo, la calidad de los antecedentes recopilados, la participación efectiva de las familias y la capacidad de mantener una relación constructiva con las instituciones. También será necesario que los estudios produzcan resultados verificables, que las propuestas respondan a necesidades concretas y que las comunidades puedan conocer los avances, limitaciones y posibilidades reales de cada iniciativa.

El valor de los catastros independientes no debe medirse exclusivamente por la cantidad de familias registradas o por la extensión de los informes elaborados. Su importancia radica en la utilidad del conocimiento generado, en la capacidad de contribuir a mejores decisiones y en las oportunidades que puedan abrir para fortalecer la organización comunitaria. Cuando la investigación se desarrolla con responsabilidad y sentido social, puede convertirse en un puente entre las necesidades de los habitantes y las capacidades de respuesta de las instituciones.

La Fundación Mariposas de Miraflores reconoce que los esfuerzos del Estado, las investigaciones privadas y la participación de las organizaciones comunitarias son necesarios para avanzar hacia soluciones integrales. Ninguno de estos ámbitos debe entenderse como excluyente, pues todos pueden contribuir, desde sus respectivas competencias, al conocimiento y mejoramiento de las condiciones de vida de quienes habitan el territorio.

En definitiva, el desafío no consiste en determinar quién conoce mejor la realidad de los campamentos, sino en procurar que el conocimiento disponible sea utilizado responsablemente para comprender sus necesidades, reconocer sus capacidades y construir alternativas de desarrollo. La cooperación entre el Estado y la sociedad civil permite ampliar las posibilidades de intervención, fortalecer la confianza institucional y reconocer a las comunidades como protagonistas de su propio futuro.

Investigar para comprender, dialogar para construir y colaborar para mejorar la calidad de vida constituyen principios que pueden orientar una nueva relación entre las comunidades, las organizaciones sociales y las instituciones públicas. Bajo esta mirada, el trabajo impulsado por la Fundación Mariposas de Miraflores busca contribuir a que el conocimiento territorial se transforme en oportunidades, la participación en propuestas y los esfuerzos compartidos en caminos concretos hacia el Vivir Bien.

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