La soledad y el aislamiento social están impactando de manera alarmante en la salud de los adultos mayores de la comuna de Pica. Así lo demuestra un estudio desarrollado por la académica de la Universidad Arturo Prat (UNAP), Beatriz Carrasco Díaz, quien investigó la situación de 120 personas mayores de 60 años, usuarias de un centro de salud local en entornos rurales.
Cifras preocupantes
Los resultados reflejan una realidad compleja:
– El 73% de los participantes presentó fragilidad multidimensional (física, psicológica y social).
– El 43% mostró fragilidad clínica bajo criterios médicos internacionales.
– Un 55% reportó sentimientos de soledad y el 52% se encuentra en riesgo de aislamiento social.
– El 83% vive con multimorbilidad, es decir, tres o más enfermedades crónicas.
La investigación establece que la soledad no deseada es un predictor directo de la fragilidad, aumentando el riesgo de pérdida de autonomía, deterioro físico y emocional.
Factores de riesgo
El estudio también detectó otros elementos que incrementan la vulnerabilidad en las personas mayores de Pica: el sedentarismo, vivir solos, el consumo problemático de alcohol y la precariedad económica.
Salud pública y ruralidad
Carrasco subraya que la fragilidad en zonas rurales no depende únicamente de la edad o de enfermedades crónicas, sino que está fuertemente influenciada por factores sociales y territoriales, como la pobreza multidimensional, la distancia a los servicios de salud y la ruptura de los vínculos intergeneracionales.
La investigadora recalcó que la soledad y el aislamiento social no son solo sentimientos, sino verdaderos determinantes de la salud en las personas mayores rurales. Señaló que fortalecer las redes sociales y comunitarias es clave para prevenir la fragilidad y mejorar la calidad de vida en los territorios.
Desafíos y propuestas
El estudio plantea que la Atención Primaria de Salud (APS) en contextos rurales debe incluir la evaluación sistemática de soledad y aislamiento, además de programas de acompañamiento culturalmente pertinentes. En este sentido, se recomienda fortalecer las redes familiares y comunitarias, promover la actividad física y apoyar el rol de los Centros Diurnos (CEDIAM), que han demostrado ser espacios valiosos de participación y cuidado en la vejez.
Envejecer en zonas rurales
Los adultos mayores rurales enfrentan condiciones adversas: menor escolaridad (6,5 años en promedio), mayor pobreza multidimensional (33,1% frente a 16,5% en áreas urbanas) y un 20% vive en hogares sin servicios básicos. Además, un 15,5% se identifica como parte de pueblos originarios, cifra que duplica a la de las ciudades.
Reconocimiento académico
Los hallazgos fueron presentados en el XXIX Congreso Nacional de Geriatría y Gerontología, realizado en Santiago, donde la académica compartió con especialistas y autoridades en materia de envejecimiento. A fines de agosto, también expondrá en un conversatorio organizado por la Universidad Andrés Bello sobre la soledad en diferentes etapas del ciclo vital.
Una mirada necesaria
El estudio de la Dra. Beatriz Carrasco, académica de la UNAP, refuerza la necesidad de visibilizar la soledad y el aislamiento social como un problema de salud pública en la ruralidad, destacando que su abordaje debe ser prioritario para garantizar un envejecimiento digno y con calidad de vida.